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Archivo de la etiqueta: necesidades de los niños

El Gran Mito sobre Montessori

¿Cuántas veces hemos oído que en Montessori “los niños hacen lo que quieren?

Este es el principal mito alrededor de la Educación Montessori. Cuando la gente hace ese tipo de comentarios sin saber, dan por hecho que en un ambiente (salón de clases), los niños no tienen estructura, trabajan sin orden,  sin ningún objetivo y aparentemente sin ningún control. Nada más alejado de la realidad.

Te invitamos a que eches un vistazo a lo que pasa dentro de un ambiente en el Colegio Montessori de Querétaro.

 

 

¿Sigues creyendo que los niños hacen lo que quieren?

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Cómo lidiar con los berrinches

Los berrinches son típicos entre los niños menores de tres años, aunque existen casos en que estos perduran en otras edades como una manera de obtener lo que quieren. Los niños generalmente harán un berrinche porque están muy cansados, irritables, hambrientos, enfermos o abrumados emocionalmente.  Conforme el niño crece, los berrinches podrán ser, también, una manera de poner a prueba límites o simplemente generar una reacción en el adulto.

Parece como si los niños escogieran los peores momentos para hacer un berrinche. Puede ser que estés conduciendo el auto, comiendo en un restaurante, comprando el super o en casa de amigos. La tendencia natural como padres es querer hacer algo de inmediato, que el berrinche pare porque nos sentimos avergonzados y estresados. En lugar de reaccionar de esa manera, deberíamos recordar que el berrinche significa algo, y que lo único que funciona es llegar al fondo de la causa y abordar las necesidades de nuestro hijo.

Tipos de berrinches

Existe una gran diferencia entre un berrinche en un niño que se encuentra cansado, hambriento o enfermo y aquel hecho por un niño que está enojado, frustrado y poniendo a prueba los límites. El primero, requiere determinar la causa, permanecer calmado y ayudar al niño con comida, descanso y consuelo.

El segundo tipo de berrinche es como cualquier lucha de poder. Se trata del intento de tu hijo de ejercer cierto control en alguna situación en la que se siente impotente. A través del berrinche, el niño está tratando de comunicarnos algo.  Hay que mantener la calma, no engancharse y tratar de descifrar el mensaje oculto. A veces los padres no escuchamos a nuestros hijos, y el berrinche puede ser la manera de pedir que nos detengamos y escuchemos lo que tienen que decir.

¿Cómo lidiar con los berrinches?

  • Algunos niños tienen dificultades con las transiciones y eso puede llevar a un berrinche. Por ejemplo, si estás en el parque, avísale a tu hijo, de manera anticipada, que tendrán que irse pronto. “Nos vamos a ir del parque en 10 minutos. ¿Te gustaría volverte a subir a la resbaladilla?”
  • Si tu hijo está poniendo a prueba los límites, mantente calmado y evita engancharte en sus argumentos. Habla con él en voz suave y dile que entiendes que esté enojado pero que la regla no se romperá. “Entiendo que te quieras quedar en el parque, pero tenemos que ir a casa a cenar”.
  • Si has estado hablando por mucho tiempo con alguien durante la comida o en el teléfono, asegúrate de darle mucha atención a tu hijo cuando termines.

Algunos tips para evitarlos

  • Pídele a alguien que cuide de tu hijo mientras vas al super, si has detectado que ahí hace berrinches de forma frecuente.
  • Explícale lo que hay planeado para el día y manten ese orden.
  • Explícale los límites. Si, por ejemplo, suele hacer berrinches en la tienda porque quiere algun juguete, aclárale antes de llegar a la tienda que no se lo vas a comprar.
  • Evita los golpes. Esta es la manera más segura de enseñarle a ser violento con otros.
  • No trates de contener físicamente a un niño en medio de un berrinche, a menos de que ponga en peligro su seguridad.
  • No recurras a premios o castigos. Cuando un niño está siendo irracional, estos recursos no funcionan y pueden agravar la situación.
  • No discutas. No se puede llegar a algo cuando la otra persona está bloqueada.
  • No avergüences a tu hijo o ridiculices su comportamiento.
  • No intentes lidiar con un berrinche en público. Lleva a tu hijo a un lugar en donde puedan estar solos y hablar en privado.

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Fuente: Seldin, T. (2006). How to Raise an Amazing Child, the Montessori Way. New York. DK Publishing.

¿Es normal que los niños peguen?

Si estás preocupado porque tu hijo de dos o tu preadolescente de once años muestra conductas agresivas, entonces esta información te será muy útil.
 
niños peleando
 
Hay dos momentos vitales en los cuales es absolutamente normal que aparezca alguna forma de agresividad ; estos son: entre los dos y los cuatro años de edad, teniendo su pico más alto en el período que va de los dos años y medio a los tres años y medio, y en la preadolescencia que generalmente coincide con el sexto año escolar, o sea entre los once y los doce años de edad.
 
 
 
¿Por qué los niños pegan entre los dos y los cuatro años?
En este período de la vida es muy difícil aceptar que el mundo sea “resistente”, o sea “que las cosas no sean como yo quiero que sean y en el momento que yo quiero”. El niño tiene muy baja (o casi ninguna) tolerancia a las frustraciones entonces se enoja cada vez que las cosas le ofrecen la más mínima dificultad. El niño no “tolera” que las cosas no sean como el desea. Y como a esta edad no hay un manejo del lenguaje como para que sea la herramienta fundamental de comunicación, el niño manifiesta el enojo pasando al acto, o sea, pegando, mordiendo, arañando, etc.  Algunos ejemplos de situaciones por las que el niño puede frustrarse y entonces pegar o patear el piso, tanto en el contexto del colegio, así como en el del hogar, pueden ser: el juguete que desea lo tiene otro niño, la mamá o el papá no le entendieron lo que dijo, la torre que construyó se le desarmó, el lápiz no pinta, etc.
 
¿Qué actitud tomar?
Primero que nada no alarmarse sino que entender este comportamiento como parte necesaria del proceso de crecimiento y parte fundamental del proceso de socialización.
Además de mantener una actitud calmada hay que  ayudar al niño a poner en palabras lo que le pasa. En todas las situaciones podemos decir nosotros lo que el niño no puede, por ejemplo “estás enojado, ¿verdad?”, “te enoja que la torre que construiste se haya caído” demostrándole que lo entendemos y poniéndole un espejo para que él mismo, empiece a comprender que ese malestar que siente se llama enojo. Al mismo tiempo debemos “normalizarle” ese sentimiento para así habilitárselo, diciendo por ejemplo, “yo también a veces me enojo o me pongo triste”.
Por último es conveniente que le enseñemos que se puede reaccionar diferente cuando algo sale mal y esto lo hacemos simplemente mostrándoselo. Tomando los ejemplos anteriores, podemos ayudarle a armar la torre de nuevo o decirle:”¿me lo puedes repetir?”. De ésta forma le estaremos enseñando al niño formas alternativas de reaccionar y así, de a poco, a tolerar mejor las frustraciones.
Lo esperable es que después de los cuatro años, junto con el desarrollo del lenguaje, “el pegar”, se vaya sustituyendo gradualmente por otras formas de reaccionar y que el lenguaje vaya transformándose en LA HERRAMIENTA para comunicarse.
 
¿Qué actitud no tomar?
Enojarse junto con el niño, gritar mientras el grita, frustrarnos los adultos también, porque el niño no responde como nosotros quisiéramos. Si actuamos así sistemáticamente, no le enseñaremos al niño formas alternativas de comportamiento, sino que le enseñaremos que la violencia es la única posibilidad.
Si no lográramos esto, porque somos seres humanos que no siempre podemos controlarnos, lo más conveniente es retirarnos unos segundos del lugar donde esté el niño, para respirar hondo e intentar calmarnos, volver y probar hacerlo mejor.
 
¿Por qué pueden ponerse agresivos entre los once y los doce años?
En el sexto año escolar hay un renacer de la agresividad porque el preadolescente está viviendo transformaciones cognitivas y fisiológicas que no sabe como manejar. Algunos de los cambios más significativos son: su cuerpo crece desproporcionadamente, siente cosas por las chicas o por los chicos que le son nuevas, a veces se siente un niñito y a veces se siente muy grande, entre otros.
 
¿Cómo reaccionar?
Básicamente muy parecido a lo que haremos con el niño preescolar.
No alarmarnos; poner en palabras; demostrar que comprendemos; normalizar y mostrar alternativas.
 
Otras circunstancias
Cuando un niño muestra agresividad en otros momentos de la infancia hay que revisar el contexto para ver que está sucediendo.
Es esperable que el niño reaccione con agresividad y/o con irritabilidad en momentos de cambio como pueden ser: mudanzas de casa o de escuela, separación de los padres, muerte de un familiar, incorporación de un miembro nuevo a la casa, nacimiento de un hermano, ausencia prolongada de alguien con quién el niño estaba en contacto frecuente, etc.
Si la agresividad del niño no coincide con las edades esperables para este comportamiento ni con los contextos esperables (situaciones de cambio) es conveniente consultar a un profesional que nos pueda aclarar la situación y orientar para resolverla.
 
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Fuente: http://www.clinicapsinco.com.uy/articulos/es_normal_kids.htm

La importancia del movimiento

En su libro “El niño. El secreto de la infancia” María Montessori dice: “Renunciar a sus propias necesidades, y adaptarse a las del ser, en vías de formación, es la línea de conducta que debe seguir el adulto consciente”.

Cuando nos detenemos a observar por un momento, nos damos cuenta que sin intención alguna, cometemos algunos errores como adultos al no poner atención a las necesidades específicas de nuestros niños. Un ejemplo muy común es la necesidad fundamental de movimiento en el niño. Tomemos como ejemplo una caminata. Como adultos, caminamos para alcanzar una meta y vamos directo hacia ella, siguiendo un ritmo establecido que desarrollamos mecánicamente. Para el niño caminar tiene un significado completamente distinto. El niño camina para desarrollar sus propias funciones, tiene una finalidad creadora que cumplir. “Es lento, todavía no ha establecido el ritmo, ni tiene finalidad alguna; las cosas que le rodean le atraen. El auxilio que debería procurarle el adulto sería el de renunciar a su ritmo propio, a sus finalidades. (Montessori, María. El niño El secreto de la Infancia. Araluce 1937)

El niño tiene que perfeccionar su marcha caminando. Para ilustrar este texto, imagina una caminata con tu hijo. Toma el tiempo de observar qué hace, qué le interesa. Ten la paciencia para ir a su ritmo. Tu hijo, de año y medio o dos años, tiene la capacidad de recorrer algunos kilómetros caminando, simplemente recuerda que su interés no es llegar al fin del camino, si no el camino en sí. Seguramente se detendrá a ver a las hormigas, a los árboles, los autos o cualquier objeto que pueda llamar su atención.

Disfruta los paseos con tu hijo. Estamos seguros que si ves las caminatas desde este punto de vista, saldrás mucho más seguido con tu pequeño dándole la importancia que se merece a cada paso dado.

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Desarrollando el potencial de tus hijos.

Los valores de la “Comida Lenta” en Montessori

No hace mucho tiempo vi una calcomanía en un coche que decía “Si eres lo que comes, entonces soy, rápida, barata y fácil”. ¿Esto es realmente lo que queremos ser? No lo creo, pero hemos sido arrastrados por la cultura de la comida rápida que promueve y celebra esos valores.

Las elecciones que cada uno de nosotros hace en relación a la comida trascienden en todos los niveles. Podemos pensar que esas elecciones son acerca de nuestra propia buena alimentación o nuestro propio placer, pero en realidad se trata de la salud de la sociedad entera, de hecho se trata de la salud de la cultura humana.

¿Qué tipo de paisaje observamos en avenidas importantes en nuestras ciudades? Kilómetros y kilómetros de franquicias. La agricultura industrial y la comida rápida operan mano a mano como en una vasta conspiración. Juntos  suprimen variedad, limitan nuestras opciones, manipulan nuestros deseos y nos enganchan a el azúcar y la sal.

He aquí algunos de los más importantes valores  y supuestos de la comida rápida:

  • La comida es barata y abundante, y esta abundancia es permanente.
  • Los recursos son infinitos, así que está bien desperdiciar
  • Comer es básicamente reabastecerse en poco tiempo
  • De dónde viene la comida o qué tan fresca es no importa
  • Publicidad confiere valor
  • El trabajo debe ser evitado a toda costa

Valores de la “Comida lenta”

¿Qué hay de los valores anti comida rápida? ¿Existe futuro para los valores de la comida lenta que nos hagan conscientes de los costos reales de la comida? ¿Que cocinar y comer no son un trabajo pesado? ¿Que concentrarse en una tarea está bien? ¿Que todos estos aspectos están entretejidos? ¿Podemos inculcarles a nuestros hijos la magia de la hospitalidad y la generosidad? ¿Podemos enseñarles valores que transformen nuestras vidas y el mundo a nuestro alrededor?

Podemos, pero debemos cambiar de actitud.

Existe un movimiento en el mundo llamado “Movimiento de Comida Lenta” con 60, 000 miembros en alrededor de 100 países que ha demostrado que la comida puede enseñarnos cosas realmente importantes como, el cuidado, la belleza, la concentración, el discernimiento, la sensualidad y todo aquello de lo que el ser humano es capaz, pero solo si nos tomamos el tiempo de pensar en lo que estamos comiendo. 

Para mí, la vida tiene sentido y belleza a través del ritual diario alrededor de la mesa. Un ritual que expresa tradición, carácter, sustentabilidad y diversidad. Estos son valores que aprendí, inconscientemente, en la mesa cuando era niña. Pero la hora de comer ha sido sometida a una seria devaluación de su lugar como centro de la vida humana cuando era la promulgación de la necesidad compartida y cooperación.  Hoy en día, las comidas de los niños son cocinadas por extraños, consisten en alimentos altamente procesados y producidos en lugares lejanos e ingeridos golosamente a toda prisa y, frecuentemente sin compañía.

Podemos cambiar la comida en las escuelas y así cambiar el modelo de pensamiento existente de los niños hacia la comida. Cambiemos el currículo en las escuelas y enseñémosles a cultivar un huerto y cocinar. Así les demostraremos que la comida, el cocinar y comer son elementos que  nos brindan riqueza, sentido y belleza perdurables en nuestras vidas.

Artículo tomado de “Fast Food values and slow food values” por Alice Waters.

Este texto refleja la importancia de la comida en nuestras vidas. El método Montessori celebra esta importancia a través del cultivo de hortalizas y la preparación de comida como una actividad cotidiana dentro del salón de clases. El niño comprende con la experiencia el poder de preparar, compartir y elaborar alimentos de forma sustentable, nutritiva en un contexto social. Esta es la mejor manera de concientizar al niño de la importancia de una sana, nutritiva y sustentable alimentación y del poder social que esto conlleva.


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