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Archivo de la categoría: Limites y disciplina

La Televisión y los Niños

Si bien es cierto que en la actualidad, la televisión es parte de nuestras vidas, es importante establecer ciertos controles y medidas con nuestros hijos acerca de los horarios y el contenido de los programas.

De acuerdo con el autor de “How to Raise an Amazing Child”, Tim Seldin,  los valores y conocimiento de los niños estaban basados tradicionalmente en cuatro factores fundamentales: la casa, la escuela, la religión y el grupo de amigos. Hoy en día la televisión representa un quinto factor muy poderoso en la cultura y sobre el cual tenemos muy poco control. En algunos casos, desgraciadamente, la televisión se ha convertido en la niñera perfecta.

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Existen varios problemas relacionados con la televisión poco controlada y los niños. La violencia que hoy se ve, incluso en caricaturas, es preocupante. En un año un niño puede observar miles de asesinatos, peleas, accidentes automovilístios y explosiones de todo tipo.

Otro gran problema con respecto a la televisión es su poder hipnótico. Los niños pueden sentarse por horas a ver televisión y parecen estar en trance. El ver televisión es una esperiencia pasiva, no requiere imaginación, esfuerzo o raciocinio.

El cerebro y la televisión

En su artículo “TV y salud. Por una infancia en libertad”, Sara Vaquero comenta sobre algunos estudios realizados por Herbert Krugman quien observando el encefalograma de los televidentes, constató que en 30 minutos se pasaban de ondas beta (que indican un estado de alerta y atención consciente) a ondas alfa (que indican falta de atención receptiva).

Se hizo otro experimento con 10 niños viendo su programa televisivo favorito. Se formuló previamente la hipótesis de que como los niños estaban interesados, los dibujos de las ondas cerebrales alternarían entre las ondas beta y las alfa. Sin embargo, no lo hicieron. Los niños se hundieron en las butacas y estuvieron casi todo el rato en alfa. Esto significa que mientras estaban viendo la televisión, ni reaccionaban, ni se orientaban ni enfocaban; sencillamente estaban “alelados”. Una explicación de este fenómeno es que la televisión cierra la parte izquierda del cerebro, que se enarga de la lógica secuencial, las palabras, el análisis y el razonamiento. Sólo procesa un estímulo cada vez, lo que da lugar a metódicas secuencias de pensamiento. La parte izquierda del cerebro “se desconecta” cuando uno ve la televisión. El hemisferio derecho se ocupa de las imágenes, los colores, los ritmos y las emociones, y procesa la información emocionalmente, no críticamente. El cerebro izquierdo recoge el contenido de lo que alguien dice, mientras que le derecho admite el gesto no verbal, el tono de voz y la mirada.

Conscientes de estos argumentos y otros muchos, algunos padres han decidido prohibir la televisión por completo.

Si eres de esos padres que quiere que sus hijos vean tele, entonces dosifícala. Ten en mente que los niños no necesitan la televsión para entretenerse.

Escoge los programas que consideres aptos para tus hijos.

Establece el tiempo que consideres bueno para que tus hijos vean la televisión.

Considera el contenido de  los comerciales proyectados durante los programas que les dejes ver. Por lo general, los canales de caricaturas solo promueven otras caricaturas en esos cortes.

No importa si escoges DVDs o programas con elementos educativos, aplica las mismas reglas.

La televisión no debe estar en el cuarto del niño.

La televisión no puede estar prendida a la hora de la comida, desayuno o cena.

Si bien no podemos tener a nuestros hijos protegidos en una burbuja imaginaria, es importante conocer a lo que están expuestos en los medios electrónicos y televisivos, cuestionarlo y elegir qué, cómo y cuánto miraran.

Visita: http://www.montessoriqro.com

Fuente: Seldin, T. (2006) How to Raise an Amazing Child the Montessori Way. New York. DK Publishing.

http://vidasana.org/noticias-vidasana/tv-y-salud-por-una-infancia-en-libertad.html

 

¿Por qué mi hijo llora y gimotea tanto?

Utilicé la palabra “gimotea” porque es la traducción literal de la palabra whine y es justamente el concepto en el que quería profundizar.

Mi hijo de casi cuatro años lleva una racha de llorar y gimotear constantemente durante todo el día. Los primeros días se me hizo extraño, pero después de un mes, estoy harta y muy cansada.

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En algun momento pensé que se trataba de poca tolerancia a la frustración y en otros que quizá le decía NO demasiado. Me dí a la tarea de investigar y esto fue lo que encontré.

Al parecer este tipo de comportamiento es normal en niños pequeños, en especial en edades de uno a tres años. Cuando se convierte en un comportamiento excesivo o se extiende a las siguientes edades, los padres deben preguntarse qué lo está causando y cómo frenarlo.

Atención

Los niños utilizan el “gimoteo” y llanto para llamar la atención de sus padres. Antes de que un niño pueda comunicarse claramente, llorar es la única manera en que puede lograr que sus necesidades sean satisfechas. Este hábito puede durar más allá de los primeros tres años.

Frustración

Cuando un niño no obtiene lo que quiere o tiene algun problema, seguramente llorará por frustración. Recordemos que no han alcanzado el autocontrol del adulto.

Disciplina

Cuando tu hijo no obtenga lo que quiere o tenga algun problema y llore o gimote, recuérdale utilizar las palabras. Por ejemplo, podríamos decirle en calma y con voz pausada “en lugar de llorar porque quieres agua en lugar de leche, por qué no dices ´Mami, me das agua por favor?”. Expliquémosle que no podemos entenderle cuando llora. No cedas hasta que tu hijo se exprese sin llorar o gimotear. Cuando te pida algo o exprese su frustración sin llorar, reconócelo aunque sea algo que no le puedes conceder. Dile que te gustó la manera en que lo pidió.

Prevención

Adelantarnos a la situación que ocasiona llanto es otra manera de eliminar este comportamiento. Si tu hijo tiene entre 1 y 3 años respeta las horas de sueño y de comida porque factores como hambre y sueño pueden detonar estos episodios. En niños más grandes es recomendable evitar situaciones que ocasionen el comportamiento. Por ejemplo, si sabes que tu hijo va a querer cierta cosa y no se la puedes dar, escóndela. Si observas que se siente frustrado ante alguna situación, distrae su atención con otra actividad.

Ayuda

Si intentaste las tácticas de disciplina y prevención y tu hijo sigue llorando y gimoteando en exceso, busca ayuda con tu pediatra. Puede ser que este comportamiento indique algun problema médico, un desorden en el ánimo, un retraso en el habla, un problema de aprendizaje, entre otros.

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Fuente: http://www.livestrong.com/article/265421-why-does-my-child-cry-whine-all-the-time/

Cómo lidiar con los berrinches

Los berrinches son típicos entre los niños menores de tres años, aunque existen casos en que estos perduran en otras edades como una manera de obtener lo que quieren. Los niños generalmente harán un berrinche porque están muy cansados, irritables, hambrientos, enfermos o abrumados emocionalmente.  Conforme el niño crece, los berrinches podrán ser, también, una manera de poner a prueba límites o simplemente generar una reacción en el adulto.

Parece como si los niños escogieran los peores momentos para hacer un berrinche. Puede ser que estés conduciendo el auto, comiendo en un restaurante, comprando el super o en casa de amigos. La tendencia natural como padres es querer hacer algo de inmediato, que el berrinche pare porque nos sentimos avergonzados y estresados. En lugar de reaccionar de esa manera, deberíamos recordar que el berrinche significa algo, y que lo único que funciona es llegar al fondo de la causa y abordar las necesidades de nuestro hijo.

Tipos de berrinches

Existe una gran diferencia entre un berrinche en un niño que se encuentra cansado, hambriento o enfermo y aquel hecho por un niño que está enojado, frustrado y poniendo a prueba los límites. El primero, requiere determinar la causa, permanecer calmado y ayudar al niño con comida, descanso y consuelo.

El segundo tipo de berrinche es como cualquier lucha de poder. Se trata del intento de tu hijo de ejercer cierto control en alguna situación en la que se siente impotente. A través del berrinche, el niño está tratando de comunicarnos algo.  Hay que mantener la calma, no engancharse y tratar de descifrar el mensaje oculto. A veces los padres no escuchamos a nuestros hijos, y el berrinche puede ser la manera de pedir que nos detengamos y escuchemos lo que tienen que decir.

¿Cómo lidiar con los berrinches?

  • Algunos niños tienen dificultades con las transiciones y eso puede llevar a un berrinche. Por ejemplo, si estás en el parque, avísale a tu hijo, de manera anticipada, que tendrán que irse pronto. “Nos vamos a ir del parque en 10 minutos. ¿Te gustaría volverte a subir a la resbaladilla?”
  • Si tu hijo está poniendo a prueba los límites, mantente calmado y evita engancharte en sus argumentos. Habla con él en voz suave y dile que entiendes que esté enojado pero que la regla no se romperá. “Entiendo que te quieras quedar en el parque, pero tenemos que ir a casa a cenar”.
  • Si has estado hablando por mucho tiempo con alguien durante la comida o en el teléfono, asegúrate de darle mucha atención a tu hijo cuando termines.

Algunos tips para evitarlos

  • Pídele a alguien que cuide de tu hijo mientras vas al super, si has detectado que ahí hace berrinches de forma frecuente.
  • Explícale lo que hay planeado para el día y manten ese orden.
  • Explícale los límites. Si, por ejemplo, suele hacer berrinches en la tienda porque quiere algun juguete, aclárale antes de llegar a la tienda que no se lo vas a comprar.
  • Evita los golpes. Esta es la manera más segura de enseñarle a ser violento con otros.
  • No trates de contener físicamente a un niño en medio de un berrinche, a menos de que ponga en peligro su seguridad.
  • No recurras a premios o castigos. Cuando un niño está siendo irracional, estos recursos no funcionan y pueden agravar la situación.
  • No discutas. No se puede llegar a algo cuando la otra persona está bloqueada.
  • No avergüences a tu hijo o ridiculices su comportamiento.
  • No intentes lidiar con un berrinche en público. Lleva a tu hijo a un lugar en donde puedan estar solos y hablar en privado.

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Fuente: Seldin, T. (2006). How to Raise an Amazing Child, the Montessori Way. New York. DK Publishing.

Disciplina en un ambiente montessori

Cuando el tema de la educación montessori surge en alguna charla, estos son los dos comentarios frecuentes de gente que no conoce ampliamente esta alternativa de educación. “En ese método los niños hacen lo que quieren, los ambientes parecen tener demasiada libertad y caos”, o por el otro lado “son ambientes de trabajo con demasiada estructura”.

Cuando un ambiente montessori es bien llevado la guía tiene la difícil tarea de encontrar el balance perfecto entre la libertad y la disciplina. Es precisamente la base de la libertad y la estructura la que construye la disciplina en un niño.

De acuerdo con María Montessori si la disciplina se basa en la libertad, la disciplina debe ser necesariamente activa. No podemos considerar a un individuo disciplinado sólo cuando se lo ha reducido artificialmente al silencio o se le ha vuelto inmóvil. Este niño silencioso e inmóvil es, en realidad, un niño al que se le aniquiló la voluntad. Llamamos a un individuo disciplinado cuando es dueño de sí mismo y puede, por lo tanto, regular su propia conducta cuando resulte necesario para seguir alguna norma de vida.

Muchas personas asumen que la disciplina es algo que debe ser impuesto desde fuera por un figura de autoridad, que debe ser obedecida sin ser cuestionada. En una ambiente montessori la disciplina no es algo que se ejerce sobre el niño; tampoco se trata de una técnica de control del comportamiento. El principal enfoque, en montessori, se da en el lugar interno del control, que permite al individuo elegir el comportamiento adecuado porque resulta bueno para el y para la comunidad.

Montessori sostenía que la disciplina es “no un hecho sino un camino”. La verdadera disciplina viene de dentro y es el resultado del continuo desarrollo del crecimiento interno. El niño debe desarrollar un orden interior a través del trabajo antes de que sea capaz de elegir y llevar acabo sus propios actos. Montessori encontró que a los niños se les otorga, a través de la libertad inherente en sus ambientes de trabajo, los recursos para que la autodisciplina sea revelada. La independencia no disminuye el respeto por la autoridad, al contrario, la profundiza. Una de las cosas que más despertó su interés fue el observar que el orden y la disciplina están íntimamente unidas y resultan en libertad.

La disciplina presupone un cierto grado de obediencia. Antes de los tres años, el niño es incapaz de obedecer, a menos de que  lo se le pida corresponda con una de sus necesidades vitales. A esta edad, la personalidad todavía no esta formada en el nivel en el que pueda elegir obedecer. Montessori llamó a este nivel, el primer nivel de obediencia. El segundo nivel de obediencia se alcanza cuando el niño es capaz de comprender los deseos de otra persona y las expresa en su comportamiento. El objetivo de Montessori con respecto a la autodisciplina va más allá de esto y tiene que ver con el tercer nivel de obediencia al que llamó “alegre obediencia”. En esta etapa el niño ha interiorizado la obediencia, o mejor dicho, ha desarrollado la autodisciplina donde ve claramente el valor de lo que la autoridad le ofrece y se apresura a obedecer. Esto no es obediencia ciega, sino una informada elección hecha por una personalidad que ha crecido en libertad y se ha desarrollado en su máximo potencial. Este nivel de obediencia o autodisciplina conlleva un grado de auto respeto que lleva al niño a respetar los derechos y necesidades de los otros. De esta manera puede aprender y crecer  en la seguridad de una comunidad de individuos respetuosos.

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Fuente: http://www.montessori.org/index.php?option=com_content&view=article&id=230:the-montessori-approach-to-discipline&catid=27:articles-on-parenting-the-montessori-way&Itemid=42

Niño: “Terror del barrio”

Leímos este texto que encontramos en el libro “Disciplina con Amor” de Rosa Barocio y no pudimos resistir las ganas de compartirlo con todos ustedes.

Receta para formar un Terror del barrio:

Ingredientes: Niño fresco y tierno, de preferencia menor de 3 años. Padre o madre de temperamento colérico . Escuela autoritaria y represiva, o sin disciplina. T.V. y juegos de video agresivos. (Opcional) Clases de defensa personal.

Modo de educar:

A un niño como este es importante educarlo con mano dura. Es necesario explicarle desde pequeño que el mundo es de los fuertes. En ningún momento se le deben permitir demostraciones de debilidad o flaqueza, y debe saber que el llanto sólo es permitido a las mujeres. Deberá fomentársele todo tipo de competencias y hacerle saber que lo importante es ganar y que el fin justifica los medios. Los padres deberán aprovechar toda situación cotidiana para enseñarle a defenderse: a un mal modo de algún dependiente, un incidente automovilístico, son oportunidades invariables para enseñarle a intimidar a otros.

Es importante que desde pequeño se sienta el vencedor en riñas callejeras y escolares, por lo que, si es necesario, el padre o la madre podrán intervenir para asegurar la victoria. Si hay quejas del colegio o de los vecinos por su agresividad, siempre defiéndanlo diciendo que seguramente fue provocado y que él no tiene la culpa de ser tan fuerte y valiente. Asegúrese de que su hijo lo escucha y siente su apoyo incondicional. Explíquele después que los niños como él tienden a despertar envidias y enséñele a culpar siempre a los demás. No se sorprenda cuando dejen de invitarlo a las fiestas infantiles; su hijo seguramente es demasiado maduro para ellas. Si es necesario cambiarlo de escuela, véalo como motivo de orgullo, pues es demostración de su creciente poder.

Es indispensable que vea, en un mínimo de tres horas diarias, programas o caricaturas violentos. Recomendamos especialmente las japonesas y que las vea antes de dormir, para que las imágenes penetren mejor en su subconsciente. No se desanime si tiene pesadillas y no puede dormir. Con el tiempo se acostumbrará y dejarán de impresionarlo. Nunca lo retire de la habitación cuando vea con usted programas de adulto en la televisión pues esto ayudará a endurecerlo. Cuando sea posible acompáñelo al cine, especialmente si es después de las diez de la noche y la película es de clasificación C. El niño deberá acostumbrarse a todo. Observará que cada vez necesitará que las películas aumenten en violencia; ello es parte normal del proceso para insensibilizarlo al dolor de los demás.

Cuando se divierta con juegos de video, anímelo: “¡Muy bien, hijo, ya mataste a cinco, sólo te faltan dos!”. Cómprele todos los disfraces de guerreros y asegúrese de que juegue a diario con pistolas, ametralladoras y demás juguetes bélicos. Tapice las paredes de su recámara con carteles de monstruos y héroes de batallas, prefiriendo siempre los de colores oscuros y fosforescentes.

Apodos como Atila, El garras, o Destroyer, pueden ayudarlo a identificarse con su temeridad. Pronúncielos con énfasis y con mucho orgullo.

Contraindicaciones: Niños como éste pueden convertirse, de adultos, en psicópatas, asesinos o golpeadores de mujeres.

- Barocio, Rosa. “Disciplina con Amor. Cómo poner límites sin ahogarse en la culpa”. Pax México, 2004.

Libertad

¿Qué significa Libertad en Montessori?

Muchos papás llegan con nosotros para pedir información y nos preguntan sobre el tema de la libertad. Desafortunadamente, alrededor de Montessori se han creado una serie de mitos acerca de la libertad que tienen los niños; un mito muy común es: “En Montessori los niños hacen lo que quieren” “En Montessori manejan mucha libertad”.

Antes de hacer este tipo de aseveraciones, deberíamos preguntarnos ¿Qué entendemos por libertad? ¿Qué otorga esta libertad al niño?

En un Ambiente Montessori, es decir en un Ambiente Preparado, en donde existe orden y estructura la libertad es un componente básico. Para la Doctora Montessori, la libertad del niño depende del desarrollo y de la construcción previa de su personalidad, que involucra su independencia, su voluntad y su disciplina interna. En un ambiente Montessori, libertad no significa movimiento desordenado, sin objeto y sin orden. Se refiere a una libertad psicológica que consiste en la autodisciplina, el dominio de sí mismo y la circunstancia que le rodea.

Cuando se trabaja con límites claros y consistentes, el niño tiene la libertad de:

1. Reflexionar sobre sus propios actos

2. Determinas sus consecuencias, tanto para él, como para los demás

3. Probarse a sí mismo contra los límites de la realidad

4. Averiguar qué le proporciona una sensación de realización y qué le deja insatisfecho

5. Descubrir sus capacidades y defectos

Cuando el niño es libre, tiene la oportunidad de desarrollar un autoconocimiento, y si se conoce a sí mismo, ¿crees que sea capaz de sobre pasar obstáculos? ¿tendrá la capacidad de manejar sus emociones? ¿ sabrá cuáles son sus limitaciones y hasta dónde puede llegar?

Para más información sobre nosotros vista: http://www.montessoriqro.com

Desarrollando el potencial de tus hijos

Disciplina e Independencia

En esta ocasión quisimos compartir con ustedes un poema de autor desconocido que resume de una manera muy sutil e inteligente la mejor manera de fomentar la disciplina y sobre todo la independencia en nuestros hijos.

Esto es una probadita de lo que veremos en nuestra conferencia “Disciplina e Independencia” que llevaremos a cabo en Septiembre en las instalaciones de nuestro Colegio. Para más información puedes contactarnos.  Lee el resto de esta entrada

Disciplina Inteligente parte II

En nuestra última publicación, hablamos sobre el objetivo de la disciplina inteligente de acuerdo a Vidal Schmill:

“EL OBJETIVO DE LA DISCIPLINA INTELIGENTE ES LOGRAR QUE LOS HIJOS O ALUMNOS PUEDAN CONVERTIRSE A SÍ MISMOS EN PERSONAS CAPACES DE SER AUTÓNOMOS Y CONSTRUCTIVOS PARA EL ENTORNO SOCIAL EN EL QUE VIVEN.”

Hablamos también sobre la importancia de que los padres conozcan las necesidades naturales de sus hijos y evitar pasar por encima de ellas o exigir más de lo que el pequeño puede hacer ya que esto puede causar enojo y furstaración en los niños.

En esta publicación, te presentamos algunos ejemplos de cómo trabajar con esas necesidades:

- Las necesidades naturales en el niño son: de movimiento, orden, exploración, independencia, etapa sensorial. Cuando el niño no tiene satisfechas estas necesidades, entra en conflicto y confrontación con el adulto.

- El niño debe conocer con anticipación lo que esperamos que haga y cuáles son las reglas. En dónde y en qué momentos  puede hacer ciertas cosas y en dónde y cuándo no. Por ejemplo: puede correr en un parque, en el patio, etc. siempre y cuando sea el momento adecuado para ello, pero no puede correr en la calle o en un lugar reducido ya que podrá lastimarse o romper algo.

- Las consecuencias siempre deberán ponerse de acuerdo al límite roto, no son castigos, sino una forma de reparar el daño hecho. Si tiró algo deberá recogerlo, si corre a pesar de que se dio la indicación de no hacerlo, entonces deberá estar tomado de nuestra mano, sentarse un momento, etc.

Estas consecuencias se deben aplicar siempre que el límite se rompa independientemente de nuestro estado de ánimo o grado de tolerancia y sobretodo mostrar congruencia, ya que de nada sirve marcar un límite si en el fondo el niño sabe que nos hace gracia su conducta o bien que nos causa culpa poner límites y consecuencias. Es importante evitar caer en discusiones, perder la calma y el castigo físico.

- El niño debe saber que sus actos tienen una finalidad y un beneficio para sí mismo y para los demás, ya que de esta manera tendrá interés en cumplir con lo acordado.

- Solamente el niño confiará en el adulto cuando sabe que lo que le pide es por un bien, cuando no existen trampas, mentiras o chantajes. Por ejemplo, si la madre miente al niño acerca de que no va a salir de casa y lo hace cuando el pequeño está distraído, cuando le dice que si no obedece “mamá se pondrá triste”, cuando le decimos al pequeño que si no  come se pondrá flaco y feo, etc.

Cuando el niño confía en nosotros ni siquiera espera que le demos explicaciones, ni es necesario que lo hagamos. Si el adulto está seguro de lo que hace  el niño lo estará.

Recordemos jamás caer en estos extremos cuando tratemos de educar a nuestro hijo:

  • La impunidad del acto causado por minimizar un daño y justificar indebidamente la conducta del niño.
  • El resentimiento: derivado de sancionar exageradamente un acto que no merecía una reacción o un acto de represalia mayor al que la importancia del propio  acto merecía y, por supuesto, evitar manazos, nalgadas, gritos. etc.  

La disciplina como se ha planteado aquí propicia:

  • Responsabilidad 
  • Respeto 
  • Honestidad 

Esta es la verdadera Educación basada en Valores

Seguramente como padre aún tienes muchas dudas ya que la educación no se basa en recetas, pero sí en una preparación e información responsable por parte del adulto. Es por esto que los invitamos a asistir a las reuniones de Padres que tenemos en el Colegio Montessori de Querétaro, ya que los temas tratados siempre son preparados y pensados para disipar las dudas que como padres tenemos y sobretodo beneficiar a nuestros hijos.

También te invitamos a que nos hagas llegar tus comentarios y preguntas a través de nuestra página en facebook.

Colegio Montessori de Querétaro, desarrollando el potencial de tus hijos.

Disciplina Inteligente

Como lo dijimos en nuestra publicación pasada, queremos compartir con ustedes algunas sugerencias para que sea más sencillo que tu hijo logre manejarse con libertad y disciplina en su día a día.

En primer lugar es necesario eliminar los premios y castigos, ya que estos no educan ni desarrollan la voluntad, únicamente sirven para modificar conductas a costa de una doble moral en donde el individuo actúa solamente para obtener un premio o evitar un castigo pero no logra auto contenerse  ni autorregularse.

Vidal Schmill, autor del libro Disciplina Inteligente lo explica de la siguiente manera:

“EL OBJETIVO DE LA DISCIPLINA INTELIGENTE ES LOGRAR QUE LOS HIJOS O ALUMNOS PUEDAN CONVERTIRSE A SÍ MISMOS EN PERSONAS CAPACES DE SER AUTÓNOMOS Y CONSTRUCTIVOS PARA EL ENTORNO SOCIAL EN EL QUE VIVEN.”

Así mismo Schmill sugiere a los padres los siguientes puntos:

  • Estructura: Crear una estructura de horarios y rutina de actividades clara y predecible. La saturación de actividades extraescolares en los niños impide que el niño vaya logrando por sí mismo llevar a cabo una rutina de sus actividades.
  • Hábitos: Repetir cuantas veces sea necesario las acciones que se desean convertir en un hábito. Los niños de menos de 5 años requieren que los padres les recuerden continuamente las acciones por realizar como lavarse los dientes, bañarse, recoger sus cosas antes de dormir, etc. lo cual no implica que los padres lo hagan por ellos.
  • Refuerzo: Platicar con tu hijo sobre sus conductas adecuadas y las de otras personas. Esto no debe convertirse en comparaciones o premios, más bien podemos hacer ciertos comentarios como: “¡qué limpio y ordenado se ve tu cuarto!” o “Qué bueno que recordaste lavar tus manos antes de comer”, etc.
  • Reflexión: Cuando tu hijo se comporte de manera inadecuada es importante especificar el efecto que produjo su conducta. No se deberá recurrir al chantaje o al reproche. Es importante hacerle ver que lo que no estuvo bien fue su acción. Nunca debemos decirle que es malo, desobediente, flojo, etc. ya que eso solamente etiqueta al niño
  • Reparación o consecuencia: Cuando tu hijo produce un daño, éste debe ser reparado de manera proporcional a la magnitud del acto cometido. Es lo que conocemos como consecuencias y siempre deberán aplicarse de acuerdo al límite roto, no poner castigos ni mucho menos imponer conductas que lo humillen.
  • Cierre: Una vez reparado el daño, no se volverá a hablar sobre lo mismo una y otra vez. Cuando se ha puesto una consecuencia adecuada no es necesario estar recordando todo el tiempo lo que no pudo hacer ya que esto sólo refuerza la conducta negativa.

Para  que realmente exista un ambiente de disciplina y respeto es necesario evitar que se den continuamente conductas inadecuadas ya  que una vez que el niño conoce las reglas y limites, éstos deben ser respetados. Sin embargo debemos tomar en cuenta que el niño por naturaleza es ordenado, respetuoso y obediente, es el ambiente y la relación con los adultos lo que lo hace  desviarse de su desarrollo natural.

Es por esto que los padres y educadores deben conocer las necesidades naturales del niño y evitar exigir más de lo que el pequeño puede hacer y sobretodo evitar pasar por encima de sus propias necesidades, lo que causa enojo, frustración y rebeldía en los niños.

El bebé de 0 a 12 meses solamente  obedece sus instintos naturales, no tiene conciencia de sus actos y el adulto no debe obligarlo a realizar actividades que no desea y mucho menos reprimir sus conductas.

Los niños de 1 a 3 años solamente pueden obedecer al adulto cuando confían en él y cuando éste respeta la naturaleza del  pequeño.

El niño de 3 a 6 años obedece cuando tiene interés en ello, cuando conoce  las reglas y las consecuencias, cuando no se le pide actuar en contra de su naturaleza y sobretodo cuando confía en el adulto. En esta etapa el niño ya es conciente de lo que sus actos significan, en esta edad aparece la conciencia y se desarrolla la voluntad. Por lo mismo es importante tomar muy en cuenta  lo anterior.

En nuestra próxima publicación platicaremos de ejemplos para la aplicación de estas sugerencias.

Te recomendamos leer el libro “Disciplina Inteligente” de Vidal Schmill.

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Disciplina y Límites en un ambiente Montessori

Para empezar es necesario que conozcamos  dos conceptos que no tienen nada que ver con  la disciplina:

AUTORITARISMO VS. PERMISIVIDAD

El autoritarismo se refiere ejercer nuestra autoridad sin tomar en cuenta las necesidades e intereses del niño.

La permisividad en cambio, se refiere a permitir que el niño actúe de manera irresponsable e irrespetuosa sin poner límites y consecuencias.

La Disciplina va mucho más allá de esto, María Montessori lo explica así:

LLAMAMOS DISCIPLINADO A UN INDIVIDUO QUE ES DUEÑO DE SÍ  Y QUE PUEDE, POR LO TANTO, DISPONER DE SÍ MISMO CUANDO SEA PRECISO SEGUIR UNA LÍNEA DE CONDUCTA….”

“…LOS LÍMITES SIRVEN PARA AYUDAR AL NIÑO A ORDENAR SU MENTE Y FACILITARLE LA COMPRENSIÓN DE LAS COSAS QUE LO RODEAN, CONSTITUYEN UNA NECESIDAD INELUDIBLE PARA ECONOMIZAR SUS FUERZAS Y AVANZAR CON SEGURIDAD EN EL CAMINO DEL DESARROLLO.”

Por lo tanto un individuo disciplinado es un individuo seguro y para esto es indispensable que se maneje dentro de ciertos límites. La falta de estos crea en el niño miedo e inseguridad al no encontrar en el adulto responsable de él  alguien que lo contenga y lo guíe. Es por esta razón que existen pequeños que retan constantemente a sus padres buscando encontrar un límite o bien  podrán evadirse  buscando en personajes fantasiosos alguno que se muestre fuerte, seguro y firme.

La Filosofía Montessori está basada en el respeto hacia sí mismo, hacia los demás y hacia el ambiente en el que el individuo se desarrolla. Dentro de los ambientes del Colegio Montessori de Querétaro esto se logra gracias a las reglas y límites que ayudan al niño a autorregularse y a  conducirse con libertad y respeto, es decir con disciplina.

Los límites que el niño encuentra dentro del ambiente los podemos dividir de acuerdo a sus características en:

- Límites Físicos: se refieren al espacio y mobiliario, así como al orden que existe dentro del ambiente.

- Límites Sociales: son los que permiten al niño convivir de manera adecuada y respetuosa con sus compañeros (niños y adultos).

- Límites ante el trabajo: se refieren a todo lo que indica al niño la forma de trabajar en el ambiente y la dinámica del mismo, como guardar en su lugar las cosas, terminar lo que se empieza, tomar solamente materiales que conoce, trabajar en voz baja y evitar interrumpir a sus compañeros, etc.

Para que un niño logre respetar los límites es indispensable que haga uso de la voluntad, y ésta solamente se desarrolla mediante el trabajo diario dentro del ambiente.

“CUANDO EL NIÑO EMPIEZA A RESPETAR EL TRABAJO DE OTROS; A NO TOMAR DE LOS COMPAÑEROS LOS OBJETOS QUE DESEA, Y ESPERARLOS PACIENTEMENTE; CUANDO EMPIEZA A ANDAR SIN TROPEZAR CON LOS COMPAÑEROS, NI CON LOS MUEBLES, LO HACE ORGANIZANDO SU VOLUNTAD Y ESTABLECIENDO EL EQUILIBRIO ENTRE LOS IMPULSOS Y LAS INHIBICIONES. ESTO ES LO QUE DA LUGAR A UN HÁBITO DE VIDA SOCIAL.” – María Montessori -

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